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La principal razón del crecimiento de las necesidades de ancho de banda ha sido el exponencial aumento del número de usuarios y el incremento del número de aplicaciones de Internet. En nuestros días, el tráfico de datos supera al tradicional tráfico de voz, lo que ha suscitado un interés sin precedentes en IP, que además ha sido ampliado para soportar todo tipo de servicios.
De este modo, es entendible que la convergencia de la capa IP y la capa óptica, inicialmente diseñada para el transporte de servicios telefónicos de conmutación de circuitos, sea el eje central de la siguiente fase de expansión de Internet.
Existen actualmente varios mecanismos en estudio para transportar el tráfico de datos IP, con el fin de reducir la sobrecarga que suponen las capas de adaptación intermedias. No obstante, puesto que no es posible la sustitución de toda la infraestructura implantada en un corto espacio de tiempo, es más importante conseguir antes un mecanismo para integrar el control de todas las capas de esta arquitectura de red heterogénea, proporcionando, de este modo, una administración de la red más sencilla y una provisión más rápida y flexible del ancho de banda para el tráfico IP.
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